Características físicas
La Sierra Calderona está constituida por una alineación montañosa de orientación NW-SE situada entre las provincias de Castellón y Valencia. En su acepción más amplia, la Sierra Calderona ocupa una superficie de alrededor de 600 Km2, extendiéndose desde el Monte Picayo que marca el límite montañoso oriental y a cuyos pies se extiende la llanura costera de Puzol y Sagunto y el que marca su extremo occidental. Climáticamente, la zona se caracteriza por su régimen mediterráneo con una oscilación moderada de las temperaturas, cuyas medias anuales oscilan entre los 16 y 17,5 grados, y una acusada irregularidad en las precipitaciones con valores anuales entre 350 y 600 mm. Las precipitaciones son máximas en el periodo otoñal y se produce una fuerte sequía estival.
Desde un punto de vista litológico es una sierra formada por materiales calizos y silíceos organizados en un relieve abrupto, con importantes desniveles y con alturas que muy raramente sobrepasan los 1000 m. La red hidrográfica está formada por numerosos barrancos de régimen estacional por los que el agua discurre sobre todo en el periodo otoñal-invernal. Existe un buen número de fuentes como la del Llentiscle , l'Abella, del Tormo y otras.
La vegetación
Aunque muy dañada y transformada por los repetidos incendios y actividades como rozas, repoblaciones y roturaciones, la vegetación actual de la Sierra Calderona presenta un indudable interés. Básicamente podemos encontrar cuatro grandes formaciones vegetales:
Pinares: distribuidos por doquier en masas de diferente extensión compuestas por Pino Carrasco Pinus halepensis y en menor medida Pino Rodeno Pinus pinaster. Suelen ir acompañados de muy diversos tipo de matorral. Alcornocales: limitados a pequeñas extensiones y ejemplares aislados muy a menudo en umbrías y fondos de barrancos. Están formados por el Alcornoque Quercus suber y en ocasiones aparece alguna Carrasca Quercus ilex y Quejigo Quercus faginea. El alcornocal va siempre asociado a un matorral muy desarrollado y variado.
Formaciones de matorral: debido a los incendios la formación más extensa y extendida. Su apariencia y composición en especies es muy variada, dependiendo de los suelos y el microclima. En las zonas más asoleadas podemos encontrar Coscoja Quercus coccifera, diversas especies de jaras Cistus spp, Brezos Erica spp, Albaida Anthyllis cytisoides o Romero Rosmarinus officinalis. En las zonas más umbrías y húmedas, muchas veces en barrancos, aparecerán el Madroño Arbutus unedo, la Murta Myrtus communis, el Lentisclo Pistacia lentisclus, entre otras muchas.
Cultivos: extendidos por toda la sierra en bancales y zonas de menor pendiente. En su mayoría son de secano y abunda el Almendro Amigdalis communis, el Olivo Olea europaea y el Algarrobo Ceratonia siliqua, muchos de estos cultivos se hallan abandonados y en proceso de recolonización por la vegetación natural. En zonas más húmedas destaca el Cerezo Prunus avium y el omnipresente Naranjo Citrus sinensis.
La avifauna
En 1996 la Societat Valenciana d'Ornitología (SVO) inició un programa de seguimiento de las aves no acuáticas con especial énfasis en la Sierra Calderona. Desde ese año, se han venido realizando, en las épocas reproductoras e invernales, itinerarios de censos y estaciones de escucha, además de la emisión de reclamos para las aves nocturnas, con el fin de obtener tanto la composición en especies de la zona como sus abundancias relativas. La Sierra Calderona, hoy por hoy, y gracias al esfuerzo de los socios de la SVO, constituye así el único sistema montañoso amplio de la Comunidad Valenciana del que poseemos un conocimiento ornitológico extensivo y metodológicamente fiable.
Los datos revelan que, en la Sierra Calderona aparecen al menos 81 especies de aves reproductoras (cuadro 1) y 68 invernantes (cuadro 2). De ellas cabe destacar por su interés conservacionista a las aves rapaces, que en la Sierra Calderona presentan una baja abundancia, pero también a otras como el Torcecuellos Jynx torquilla o los alcaudones Lanius spp. que, entre otras especies, presentan un estado un estado de conservación desfavorable en toda Europa.
Al margen de otros factores de tipo histórico que han debido modificar mucho la avifauna de la zona, han sido los incendios forestales el factor que más ha influido recientemente en la composición de la comunidad de aves. Los resultados parecen confirmar que los grandes incendios del 92 no han producido ninguna extinción local. No obstante, el área de distribución en la sierra de algunas especies como la Becada Scolopax rusticola -escasa incluso antes del incendio- se ha debido ver reducida al necesitar suelos profundos y húmedos y sitios umbrosos; como contrapartida, especies como el Pico picapinos Dendrocopos major parece haber aumentado su área de distribución al aprovechar ventajosamente los árboles quemados donde encuentran las larvas xilófagas que les sirven de alimento. Si bien cualitativamente la comunidad de aves no parece haberse visto alterada, es posible que el número de individuos de cada especie haya cambiado bastante respecto a la época previa a los grandes incendios. Algo que resulta casi imposible de cuantificar, ya que no hay datos que nos permitan comparar con la situación actual.
Localmente, los incendios forestales, han debido afectar con mayor gravedad a las especies ligadas al arbolado como el Gavilán Accipiter nisus, Mosquitero Papialbo Phylloscopus bonelli, Agateador Común Certhia brachydactyla o el Piquituerto Loxia curvirostra; en cambio, debido al desarrollo actual del matorral, otras especies son muy abundantes ostentando, probablemente el record de Curruca Cabecinegra Sylvia melanocephala. En las zonas con mayor humedad como, el Alcornocal o los barrancos, podemos encontrar especies como la Lavandera Cascadeña Motacilla cinerea, el Chochín Troglodytes troglodytes, la Curruca Capirotada Sylvia atricapilla, el Ruiseñor Luscinia megarhynchos y la Oropéndola Oriolus oriolus.
Muchas de las especies forestales o de matorral utilizan los medios de cultivo, sobre todo en invierno, y durante la época reproductora algunas especies, como el Verdecillo Serinus serinus o el Verderón Carduelis chloris, alcanzan en estos medios su mayor densidad. En los cultivos de secano del interior es más fácil observar durante la época reproductora determinadas especies como la Urraca Pica pica y otros córvidos, la Alondra Alauda arvensis o el Pardillo Carduelis cannabina mientras que en los cultivos de regadío, especialmente donde existe naranjal, parecen más adecuados para especies como el Zarcero Común Hipollais polyglota. En invierno, ambos tipos de cultivos albergan elevadas densidades de Petirrojo Erithacus rubecula, de Mosquitero Común Phylloscopus collybita y Colirrojo Tizón Phoenicurus ochruros.
Estado de conservación
En la actualidad la Sierra Calderona presenta un aspecto muy diferente del que debió ser el original como resultado de las intensas transformaciones para uso agrícola que confieren a muchos montes su característico aspecto abancalado. En los últimos decenios -al margen de proyectos puntuales que hubieran tenido nefastas consecuencias como la apertura de nuevas canteras y el proyecto de planta de incineración de residuos en Portacoeli- dos han sido y continúan siendo, las amenazas más grandes para la sierra; los incendios forestales y las actividades de ocio en sus multitudes formas, facilitadas por la cercanía de La Calderona a un núcleo poblacional de elevada magnitud como es Valencia. Con respecto a los incendios, en los últimos treinta años se ha producido un buen número de ellos de forma casi ininterrumpida, siendo los más graves los de los años 1978, 1981 y 1992. Como consecuencia, amplias zonas presentan un aspecto desarbolado y se ha extendido mucho el matorral más propio de zonas bien asoleadas y secas.
Las actividades de ocio se manifiestan en dos aspectos, la aparición de segundas residencias que, afortunadamente en su mayoría se circunscriben a los alrededores de las poblaciones y la afluencia de visitantes que a partir de la década de los 80 comienza a aumentar y que cada vez es mayor, siguiendo un incremento en la oferta -y publicidad- de deportes y actividades al aire libre. Estos visitantes generan un amplio abanico de presiones al medio que, previsiblemente, aumentará, en los próximos años y se extenderá a zonas hasta ahora menos alteradas, si no se pone remedio.
Actualmente, y después de muchas vicisitudes, la Sierra Calderona ya es parque natural, tras la aprobación, del Gobierno Valenciano en reunión celebrada el 2 de Abril del 2001, del Plan de Ordenación de Recursos Naturales (PORN) y que abarca una protección aproximada de 170 Km2 sobre cerca de 440 Km2 de la zona de actuación del presente PORN. |